El renacer del turismo rural mexicano


Emprendimos un breve viaje de 3 semanas por México para visitar unos 15 lugares, para experimentar el turismo rural mexicano.

1) El turismo rural mexicano

Ocho eran fincas que variaban en tamaño desde una selva tropical de 1000 hectáreas, estilo agroforestal cultivado (Argovia), hasta proyectos más pequeños que involucraban producción de cítricos, reforestación de agave (Biosfera), vino, ganado, cabras, queso y salchichas (Rancho Santa Marina) y Rancho Suelo Vivo) Todos estaban aplicando uno o más métodos regenerativos; ninguno utilizó productos químicos para fertilizar o controlar plagas; y todos obtenían ingresos complementarios de la hospitalidad y la actividad recreativa. Con dos excepciones, todas fueron dirigidas por personas autodidactas, motivadas “para sanar la tierra”. Para demostrar prácticas agrícolas regenerativas que trabajan para restaurar tierras degradadas y desertificadas. Finca Vallescondido está a cargo de una familia cuyo hijo había tomado cursos de agricultura regenerativa; para atajar los problemas asociados con el monocultivo de cítricos.

2) Tres eran ecosistemas por derecho propio

Pasamos un día explorando las antiguas Chinampas de Xochimilco. Donde los métodos de cultivo desarrollados hace miles de años se están aplicando para crear huertas de productividad. La otra región es la Sierra Gorda, una parte vasta y muy diversa del este del estado de Querétaro. La convirtieron en una Reserva de la Biosfera prístina capaz de crear medios de vida nuevos y sostenibles para muchos de sus habitantes.

3) Los 5 proyectos restantes de turismo rural

Eran propiedad de familias indígenas o “ejidos” (comunidades que comparten la propiedad de un terreno) que estaban aplicando habilidades agrícolas tradicionales (cuidando su “milpa”). Mientras atraían y atendían a visitantes interesados ​​en una perspectiva muy diferente a los suyos.

Aunque todos estos esfuerzos fueron impresionantes e inspiradores, todos compartieron otra característica trágica. Ninguno de los que experimentamos, con la excepción de los ejidos forestales de Sierra Gorda y la región de Amanalco, había sido capaz de persuadir a los vecinos escépticos y reacios a seguir su ejemplo.

A pesar de la clara evidencia de que los métodos de agricultura regenerativa serán esenciales si México quiere restaurar la calidad del suelo, la tierra y el agua necesarios para alimentar y sostener a su población. El reconocimiento político e institucional de la necesidad y el beneficio de cambiar nuestra relación con la tierra y el suelo aún no se ha filtrado a nivel de aldea y municipio. Esta es la razón por la que organizar una cumbre mundial sobre turismo rural podría ayudar a acelerar la concienciación.

4) La gente del campo son los mejores anfitriones


Es imposible no salir de esta increíble experiencia sin un profundo sentido de respeto y gratitud por los esfuerzos de nuestros anfitriones. Su hospitalidad fue magnánima y la pasión contagiosa. Nuestras vidas se vieron enormemente enriquecidas por todas las personas que conocimos. Llegamos a ver a nuestros anfitriones como los verdaderos campeones, demostrando un profundo sentido de cuidado y trabajando duro para dejar su pequeño pedazo de tierra mejor de lo que era cuando comenzaron.